Naming e identidad de marca

En el universo del branding y la creación de empresas, hay una tarea que a menudo pasa desapercibida, pero que juega un papel crucial en el éxito de una marca: el naming. El naming es el proceso de búsqueda de nombre comercial distintivo para un proyecto o producto alineado con los servicios, valores, objetivos y clientes de una empresa. Además en este proceso de investigación se comprueban diferentes variables con el objetivo de obtener un nombre capaz de conectar con tu público.

Cómo escoger el naming o nombre adecuado para mi marca.

Encontrar el naming o nombre ideal no es una tarea fácil. Es toda una ciencia, ya que se trata de un proceso riguroso de investigación y toma de decisión que combina estrategia, creatividad y conexión emocional. Para que te hagas una idea, existen agencias especializadas en buscar el nombre que mejor se ajuste a un producto, servicio o empresa.

Si, has leído bien. Ahora mismo hay alguien trabajando en una de esas agencias haciendo una investigación brutal para encontrar nombres como Google, Tesla o Spotify, por citar algunos.

Según el experto en branding David Placek, «El nombre de una marca es la piedra angular de cómo la empresa se presenta al mundo. Es el primer elemento de la marca que cualquier persona verá y recordará». Entender la importancia de esta elección es esencial para el éxito a largo plazo.

Así que prepara el lápiz, el afilador y la goma porque nos vamos a por el nombre de tu marca.

5 consejos sobre naming

  1. El nombre perfecto no existe. O a lo mejor sí, pero seguro que ya está cogido. No te mortifiques, no vamos en busca del nombre perfecto, vamos a buscar el que mejor te defina.
  2. No sentirás mariposas en el estómago cuando lo escuches por primera vez. Piensa que el naming debe ser estratégico, se trata de una decisión empresarial no de ponerle nombre a un pony.
  3. No te ilusiones cuando creas que lo has encontrado, tendrás que hacer búsquedas en Google, en una página de consulta de dominios para ver si está libre y comprobar tu mismo en la página de la oficina de patentes y marcas que no hay nada con ese nombre registrado.
  4. Prepárate para hacer sacrificios. Puede que lleves toda la vida pensando que si algún día tuvieras un negocio lo llamarías Bola de Dragón, y oye, a lo mejor es el nombre adecuado para tí si vas abrir un gimnasio, pero si lo que pretendes es montar una pescadería puede que no sea lo que mejor te defina. Date la oportunidad de cambiar de opinión. En un par de años lo agradecerás.
  5. No pierdas el norte. Se trata de encontrar un nombre que conecte con tus clientes potenciales y que te ayude a generar ingresos. No es necesario que le guste a tu pareja, tu mejor amigo, tu prima, tu cuñado, tu vecina, un antiguo compañero de la universidad… Si no les parece bonito, no pasa nada.

Tipos de nombre

Para empezar debes saber que existen diferentes tipos de nombre:

Fundacional: son aquellos nombres que hacen alusión a los fundadores de la empresa. Como por ejemplo: Ralph Lauren o García e hijos. Vale, García e hijos me lo he inventado, pero quería poner un ejemplo más cercano al común de los humanos. El principal beneficio de poner tu nombre al negocio es que es más fácil protegerlo de manera legal y bueno también te dará un subidón si algún día tu empresa es enorme y hay un montón de gente en el mundo con un producto que lleve tu nombre. La desventaja es que siempre estará ligada a una persona.

Descriptivo: estos nombres se refieren directamente a la naturaleza de la empresa. Como por ejemplo: Toys “R” Us o 100 Montaditos. Lo bueno de elegir un nombre descriptivo es que comunica de manera clara el propósito, pero esto también podría limitarla en caso de querer crear extensiones de la marca.

Inventado: pues eso, que te lo inventas. Como por ejemplo: Pinterest o Waku Waku. Para crear un nombre de este tipo necesitas emplear altas dosis de creatividad, porque no basta con decir lo primero que se te ocurra, sino pensar en cómo vas a crear en la mente del consumidor la asociación entre tu nombre y tu producto o servicio.

Metafórico: cuando usas una palabra con un significado que de primeras no tiene relación con tu marca, pero que te sirve para asociar una idea, con una cualidad de tu producto o servicio. Como por ejemplo: Nike, que viene de la palabra griega Niké que significa victoria.

Acrónimo: suelen asociarse a las grandes empresas, pero oye, si encuentras uno que te vaya bien pa’lante. Son un poco difíciles de recordar y cuesta mucho dinero hacer que el público en general recuerde el nombre. Como por ejemplo: BBVA o IBM.

Opciones combinadas: Cuando combinas dos palabras o más para crear un nombre único y original. Como por ejemplo Endémica Estudio o Citibank.

Cómo crear el nombre ideal

El naming o nombre ideal debe ser como We are the champions de Queen. Sí, ya sabes que tenga significado, que sea atemporal, que sea fácil de pronunciar y de recordar, pero que además tenga ritmo.

Venga vale, ¿pero cómo hago eso?.  Bueno, pues aquí tienes una pequeña lista de cualidades que debe cumplir un buen nombre.

Tiene que tener significado: Recuerda, no le estamos poniendo el nombre a un pony, se lo estamos poniendo a una empresa. Cuando hablamos de significado nos referimos al propósito de tu proyecto, a los valores, a tu razón de ser y de existir como marca.

Es distintivo: Debe diferenciarse de la competencia. Ser fácil de recordar y de pronunciar además de que se pueda deletrear.

Está orientado al futuro: El nombre debe ser sostenible en el tiempo. Aunque ahora no lo veas, existe la posibilidad de que tu pequeño proyecto se convierta en grande y el nombre debe poder resistir los cambios, el crecimiento y el éxito.

Es positivo: Debe tener connotaciones positivas para el mercado al que se dirige y evitar a toda costa las connotaciones negativas. Grábatelo a fuego my friend: siempre positivo, nunca negativo.

Es visual: Se debe prestar a la representación gráfica en forma de identidad visual.

Inspirando el Buen Nombre

¿En qué habrán pensado los padres de Kevin Costner de Jesús para ponerle ese nombre?

Bueno, no sabemos en qué pensaron los padres del niño para ponerle ese nombre, pero sí sabemos en que debes pensar tú para ponerle nombre a tu proyecto.

Tu propia historia:  A ver, puede que no te hayas dado cuenta pero el centro de todo este proyecto eres tú. ¿Por qué emprender? ¿Por qué con este proyecto? ¿Qué quieres conseguir?. Antes de responder a esas preguntas, ponte en modo romántico contigo mismo, escribe tu historia, móntate la película de tu vida en tu cabeza, ponle banda sonora, y así será más fácil que entres en un estado de catarsis creativa que allanará el camino para encontrar el nombre adecuado.

Tu entorno: Imagina que quieres abrir un restaurante en Tokio de cocina en española. ¿Cómo lo llamarías? Tu entorno te define, y cuando digo entorno me refiero a tu cultura, geografía, familia, amigos, costumbres etc. busca ahí, en tu entorno más próximo está la esencia.

Usa técnicas molonas de marketing y diseño: ¿Conoces el Brainstorming? ¿Los mapas conceptuales? Estás herramientas están pensadas para que te diviertas mientras trabajas. Favorecen el pensamiento divergente  y van mucho de asociar ideas y crear conceptos. Puedes reunir a algunos amigos y hacer una sesión de brainstorming, contar con la ayuda y opinión de otras personas te ayudará a tener amplitud de miras.

Usa el diccionario: ¿Has visto ese libro gordote en la estantería de casa de tus padres? Bien, pues ese es el diccionario. Aunque ya se nos ha olvidado hasta cómo se busca en él, sigue siendo una herramienta maravillosa para inspirarnos tanto para buscar un nombre como para escribir textos.

Usa el lenguaje, usa Google, usa el arte, la historia, la ciencia, la astronomía, palabras en otros idiomas, música, las metáforas, valores… pero sobre todo usa el cerebro. Dale al coco y se resolutivo: ¡Las ideas están ahí sólo tienes que salir a buscarlas!

¿Será el adecuado el naming?

Recuerda que quién decidirá el éxito o no de tu naming es tu público, tu cliente.

Asegúrate de haber compuesto un éxito como We are the Champions preguntando a personas de tu entorno que encajen dentro del perfil de cliente.

Pero no les preguntes si les gusta, haz preguntas más estratégicas como por ejemplo: ¿Que te transmite? ¿A qué crees que se refiere? ¿Crees que es positivo o negativo?. Así sabrás si has acertado transmitiendo los valores de tu marca y si tiene connotaciones negativas que no habías percibido.

Comprueba que son capaces de repetirlo, deletrearlo o escribirlo, así sabrás si es fácil de recordar o no.

Investiga a la competencia, mira que nombres usan ellos y tú haz todo lo contrario. Imagínate que a Steve Jobs se le hubiera ocurrido llamar a su empresa Microworld o IDM… super cagada.

Y por último pero no por eso menos importante, debes sentirte cómodo con el nombre, tener buen feeling con él. Ten siempre en cuenta que el primer paso para construir una marca es el nombre.

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