La Dorada del Abrigo se embarcó en una emocionante transformación. Lo que antes era un restaurante tradicional de pescado y marisco se reinventó para ofrecer una experiencia gastronómica más sofisticada, sin perder su esencia. Siguiendo una cocina de autor que respeta la tradición pero la eleva con un toque fresco y creativo, este cambio exigía una identidad visual que reflejara su nueva alma.
La inspiración era bastante clara, tanto por el producto principal como por la ubicación. El mar, su movimiento incesante, el juego de la luz bajo el agua, las ondas hipnóticas que dibujan los peces al deslizarse en su hábitat. Estos elementos se transformaron en una identidad visual limpia, moderna y evocadora, que se extiende desde el logotipo hasta cada detalle del espacio interior.
Además del desarrollo de la identidad visual, asesoramos en interiorismo para que cada rincón del restaurante respire la misma armonía. El resultado es un ambiente que invita a la calma y la sofisticación, donde cada visita se convierte en un viaje sensorial.
La Dorada del Abrigo no solo cambió su imagen; evolucionó para convertirse en un destino gastronómico único, donde la tradición y la innovación conviven en perfecta sintonía.